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Dirección editorial: Dra. Adriana O. DONATO

Maternidad y epilepsia

 

La experiencia del Centro Integral de Epilepsias de Fleni en el seguimiento y control del embarazo de mujeres con esta enfermedad, que se caracteriza por una tendencia a sufrir convulsiones, revela que la tasa de malformaciones severas asociadas a la medicación antiepiléptica se puede reducir al 6%, aun cuando algunos reportes internacionales siguen hablando del 20 por ciento.

Es más, en Fleni, la tasa de malformaciones severas pudo ser reducida a cero en un grupo de embarazadas tratadas con un antiepiléptico llamado oxcarbacepina. "De los 114 embarazos que seguimos médicamente, hay 35 mujeres que sólo tomaron esta droga para controlar su enfermedad, y todos su hijos nacieron sanos", dijo a LA NACION el doctor Carlos D´Giano, jefe del citado centro. Hasta ahora, la experiencia clínica más extensa de tratamiento de la epilepsia durante el embarazo con oxcarbacepina era de nueve casos, con resultados menos alentadores.

El éxito obtenido en la reducción de la tasa de malformaciones severas -como espina bífida, anencefalia, labio leporino o problemas cardíacos congénitos- no sólo responde al uso de determinado antiepiléptico, sino a un control integral del embarazo que consiste en un seguimiento médico especializado más estrecho, a la reevaluación y adecuación del tratamiento antiepiléptico, y a la adopción de ciertas medidas higiénico-dietéticas.

En la Argentina, cada año nacen entre 2500 y 3000 bebes de mujeres con epilepsia.

 "Lo primero que hacemos cuando viene a la consulta una mujer con epilepsia que quiere ser mamá es indagar si realmente es epiléptica -comenta el doctor Ricardo Meinschenguiser, ex presidente de la Liga Argentina Contra la Epilepsia, actualmente a cargo de la Sección Epilepsia y Embarazo de Fleni-. Una de cada cinco mujeres en tratamiento contra la epilepsia no padece esa enfermedad que le han dicho que tiene."

Antiepilépticos

La teratogenicidad de las drogas antiepilépticas -esto es, la capacidad para producir malformaciones congénitas en el bebe en gestación- es algo conocido desde hace tiempo. Es lo que ha llevado a los especialistas en epilepsia a intentar reducir el número y la cantidad de drogas que recibe la embarazada. El problema es que muchas mujeres con epilepsia desconocen que es necesario ajustar su tratamiento al embarazo. Y peor aún: en la actualidad los antiepilépticos se utilizan para el tratamiento de otros trastornos (como la depresión o el síndrome obsesivo-compulsivo), y muchas veces son indicados a mujeres sin una aclaración sobre sus efectos adversos.

El siguiente paso, continúa el especialista, consiste en evaluar si la medicación antiepiléptica que recibe es la adecuada -"una medicación inadecuada empeora la enfermedad", asegura- y qué tipo de crisis epilépticas suele experimentar.

"En una mujer que padece sólo una crisis al año o que hace varios años que no sufre una crisis, uno puede probar suspender la medicación durante los primeros meses del embarazo", explica Meinschenguiser. En los casos en los que no es posible, lo que se busca es pasar de una terapia con varias drogas a una monoterapia, y con la dosis útil más pequeña posible.

"El riesgo de malformaciones graves con una terapia que combina dos antiepilépticos es de alrededor del 15%, pero este valor puede ser reducido a entre el 4 y el 8% si se suspende una de las drogas", apunta Meinschenguiser. "Cuantos menos antiepilépticos tome la paciente, menor es el riesgo de malformaciones", completa el doctor D´Giano.

Y muchas veces una sola droga puede ser útil para evitar las convulsiones; convulsiones que ponen entre paréntesis el suministro de oxígeno que le llega al bebe en gestación a través de la placenta, lo que puede ocasionar daños cerebrales. "Por eso -completa Meinschenguiser-, tratamos de reducir la medicación al mínimo que sea útil para evitar las convulsiones."

Pero los cuidados médicos del embarazo en una mujer con epilepsia no se reducen a un problema de medicamentos. Existen varias medidas higiénico-dietéticas que también colaboran con el control de la enfermedad y que, por lo tanto, ayudan a que ésta no interfiera con el crecimiento del bebe en gestación.

Un aspecto fundamental es garantizar un cuota adecuada de sueño. "Se sabe desde hace tiempo que la mujer (y el hombre) con epilepsia que no descansa lo suficiente tiende a sufrir convulsiones con más frecuencia", cuenta Meinschenguiser. Una buena dosis diaria de descanso reparador ayuda a prevenir las convulsiones, permitiendo reducir la medicación que se indica para ese fin.

Tanto es así que los especialistas suelen recomendar que cuando el bebe haya nacido sea el padre el que le dé de comer por las noches, permitiéndole a la madre un descanso no sólo merecido, sino también terapéutico.

El cuidado de la nutrición es el otro pilar del tratamiento de la epilepsia durante el embarazo. "Si a una mujer le faltan proteínas, no hay nada que transporte el medicamento hacia su sitio de acción, entonces queda libre y le llega en mayor proporción al bebe en gestación", explica el doctor Meinschenguiser.

Por cuidado de la nutrición se entiende garantizar una alimentación saludable y equilibrada, que suministre las proteínas que requiere la dupla madre-hijo, junto con una suplementación vitamínica especial.

"Tres meses antes de quedar embarazada la mujer debe incorporar no sólo ácido fólico (como todas las mujeres que buscan un embarazo), sino también un multivitamínico que aporte selenio, calcio y magnesio, y que permita que la mujer comience su embarazo en las mejores condiciones nutricionales posibles."

Al promediar su embarazo habrá que sumar a la lista de suplementos la vitamina K, que colabora en la prevención de las hemorragias durante el parto, a las que son más propensas quienes padecen de epilepsia.

En cuanto al parto, vale aclarar que la cesárea no es una indicación inobjetable para estas mujeres, sino que sólo se reserva para casos puntuales.

Otro de los grandes mitos que se nutren del desconocimiento popular (y médico) sobre la relación epilepsia-embarazo sostiene que la mujer no debe dar de amamantar a su hijo, para no pasarle los medicamentos a través de la leche.

"Aunque la mayoría de los neonatólogos se lo prohíben, la mujer con epilepsia puede y debe dar de amamantar a su hijo, ya que sólo una pequeña proporción de los antiepilépticos pasa a través de la leche -afirma el doctor Meinschenguiser-. En todo caso, puede alternar una teta y una mamadera, pero nunca dejar de dar de amamantar."

Por Sebastián A. Ríos LA NACION

 

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Última modificación: 12 de Mayo de 2007.